Hoy no tengo ganas de hablar como si este posteo lo estuviera leyendo alguien a quien llamo lector... nonono... hoy quiero hablar con mis palabras, hoy estoy harta y me duele mucho la cabeza y tengo ganas de contar lo que me paso hoy.
Una nimiedad, pero me paso.
La rutina, no me hace nada, no me estresa, no me deprime, as a matter of fact, siempre estoy en otro lado. A veces al final del dia me doy cuenta que hice todo lo que hice con movimientos de zombie pero no me importa, otro dia mas perdido, fuck!
Sin embargo, de vez en cuando, aparece una persona completamente desconocida que, por un instante, altera el orden de mi universo y aporta algo a mi vida o se convierte en una anecdota que puede durar para toda la vida o una semana.
Hará dos semanas, subida al colectivo con mis amigos camino a casa, vi un fantasma.
Era una mujer de unos 70 años, diminuta, de tez morena y con su pelo gris fijamente atado en un rodete atras de la cabeza y con una vincha negra que fijaba su peinado. Tenia puesta una camisa blanca y una pollera negra y en los pies usaba unas alpargatas gastadas del mismo color. Todo su aspecto era de una limpieza casi inmaculada. En las manos a la altura del pecho sostenia un jazmin que parecia tan fresco como ella. No se por que me trajo a la memoria al personaje de Ursula de Cien años de soledad. Todo esto sucedio en el tiempo que necesita un colectivo para doblar una esquina.
Me di cuenta que no estaba respirando y tome una bocanada de aire que llamo la atencion de mis amigos que me preguntaron que me pasaba. "Acabo de ver una de las cosas mas hermosas que vi y vere en mi vida", les dije y les describi a la viejita. Me dijeron que la habian visto en ese momento y que no les llamo la atencion, que no veian en que me habia fijado. No era un fantasma, despues de todo, era un recuerdo.



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